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Bluebosseando free

Ensayo sobre afinaciones.

 En "La historia del tiempo" Stephen Hawking habla del orígen del universo conocido en un momento determinado y de los procesos inherentes a esa explosión original. En el mundo de la música la primer referencia que tenemos es la llamada "cuerda pitagórica" con su relación de proporciones como un modelo básico desde donde aparecieron posteriormente otros criterios.
 Estos otros criterios tienen bases acústicas, históricas, antropológicas y de muchas clases, pero sin embargo en la concepción pitagórica estaba implicada una relación especial del hombre con la naturaleza que se perdió en nuestra cultura y la necesidad de una "pauta de unificación"es lo que busca el músico en su relación conciente con el sonido.
 Pero "pauta de unificación" no es lo mismo que "unificación de afinaciones" como se pretendió en la época en que Bach escribió "El clave bien temperado", ya que como sabemos Einstein en su "Teoría de la Relatividad" desbarató la idea de que existe un punto fijo en el espacio, lo cual generó inevitables connotaciones en el modo de pensar humano.
 Entonces el criterio de "diversidad de afinaciones" lejos de ser un problema es un aspecto de la belleza del sonido que tiene la capacidad de rememorar en nosotros diferentes paisajes. Y el intento de reducir el problema a una consigna común planetaria, es decir proponer : la 440hz, luego su octava 880hz y así sucesivamente, es una reducción peligrosa y con connotaciones ideológicas negativas, ya que hay otros parámetros a considerar como (desde la acústica) la curva logarítmica inherente, pautas  culturales, personales, tímbricas ( lo que origina puntos de partida levemente distintos para un bandoneón que para un piano dada la configuración y evolución diferente del espectro sonoro de uno en relación al otro)  y otras.
 Entonces en el músico un criterio de unificación resulta más en una pregunta abierta que en un esquema cerrado,  y  en una compilación de criterios o sistemas que en una consigna única caída de alguna tradición "esotérica".
 Entonces "el gran libro" es la naturaleza, y el recuerdo de un vínculo sin conflicto con el mundo es lo que nos moviliza a relacionarnos con determinadas melodías que tienen una fuerza especial.
 Pitágoras relacionó la escala con los planetas y estos con los centros "energéticos" en el humano a lo largo de su columna vertebral, es decir que unía música con astronomía y medicina.
 Para nosotros ese sentido de unificación es algo también añorado, aunque las piezas del rompezabezas son cada vez más complejas. Sin embargo en la búsqueda del sonido un músico pone a prueba elementos de carácter interior para así, descartar lo que no sirve y de a poco, quedarse con lo imprescindible y necesario para continuar el viaje.
 La emisión de una columna de aire en una flauta es como el deslizamiento del agua en el lecho de un arroyo. Arroyo que fluye a través del instrumento y se propaga como un fenómeno acústico. Y los orificios que se realizan a lo largo del tubo de la caña son como piedras sobre el lecho de ese arroyo descomponiendo el sonido original en armónicos, entonces las distintas digitaciones son diferentes modos de aprovechar este universo de "armónicos" y esta es la razón por la cual no hay una única solución o criterio a la hora de construir un instrumento musical, esto aunque tomemos una decisión en desmedro de otra en función los intereses que mejor consideremos.
 
                                                                   M.J.

 Agua en la piedra

 Hola le dijo el sol a la palabra.
 Y la palabra se quedó aturdida.
 Hola le dijo el viento al silencio
y el silencio entonces supo que alguien lo esperaba
y lo esperaba.
 Y que su ser silencioso no era silencio
sino la máxima expresión del sonido
no manifestada.
 Como una mirada perdida que se encuentra,
como la textura de la arena en la playa,
como el olvido que viaja con las olas,
las preguntas,
un secreto,
la lluvia en el agua,
el agua de un molino.
 Todas esas cosas
en el espejo de un recuerdo
que camina
los pasos de la lluvia
en la tarde de un bosque.
 El color de la tarde
es la piel de esos recuerdos
y la noche un destino
que vuelve y se va.
 Vuelve y se va como las olas,
vuelve y se va como la vida
y las manzanas,
como los pájaros del día,
como insectos de atardeceres
de mil colores,
de mil estrellas en el cielo.
 Todo está ahí
en la palma de una mano,
en el instante de un gesto que nos mira
y nos habla de la historia de los mundos.
 Todo está ahí
en las fotos de una calle
que no cambia sus momentos
en los años de tormenta.
 Y no cambia
aunque todo sea diferente.

Escuchar muestra

Sergio Paolucci (Saxo alto), Marcelo Jeremías (Piano)

Encrucijada al sur