Marcelo Jeremías

 

 

        

"Camdombe en bicicleta" (Marcelo Jeremías trío con Juan Pablo Greco y Luis Perez Korsaike)


  Breve reseña a la música contemporánea‏
 

La riqueza de la concepción de armonía musical trae amalgamado a los distintos trasfondos culturales y filosóficos que son base de conceptos y teorías que circularon a través del tiempo.
 Por ejemplo el Hanapachap, obra coral escrita desde un criterio contrapuntístico de raiz europea en el Perú del año 1500 y que se trata de un anónimo para algunos investigadores y que es atribuído por otros a Juan Perez Bocanegra en el año 1631 es un claro ejemplo de misticismo americano en el contenido del texto en lengua quecha : Hanapachap cussicuinin huarancapta muchascaiqui yupairú rupucojmalqui runacunacunaiculsim kapalnah paquemicuinin.
 En todo caso un anónimo no fue un autor que careciera de existencia física en el mundo, sólo de validez legal de existencia como lo fue en la época de la esclavitud cuando ésta era una institución en la época de los virreinatos en América, mismo recordemos que la producción del arte medioeval europeo también era muchas veces anónimo por razones diferentes. 

 Luego sobre el fenómeno simplemente estético se argumentan posterior o simultaneamente significados religiosos, ideológicos y de todas clases.
 Pero lo claro es que los procedimientos contrapuntísticos que en este caso se denominan "barrocos" rememoran en músicos y oyentes la sensación de multidimensionalidad dada la independencia de movimiento de los distintos planos melódicos como distintos objetos con existencia simultánea en el tiempo.
 Y de un modo especial de esta complejidad nace la idea moderna de " armonía musical" particularmente como síntesis del contrapunto antiguo y en la dirección del interesante concepto de "funciones armónicas" (o percepción vertical de los sonidos).
 La teoría de la armonía clásica ya tuvo sus limitaciones al intentar analizar la música de los impresionistas como fueron denominados muy a pesar suyo Claude Debussy, Satie o Ravel entre otros. Y entonces a mediados del siglo XX retornó el criterio de funciones armónicas como intento salvador de clasificar a los distintos "objetos armónicos" que aparecieron y el original tratamiento que estos objetos recibían destartalando más el universo de la mecánica newtoniana en la que estaba sujeta la teoría clásica de la armonía

originada en Rameau.
 


 ¿ Que nos queda entonces ?

 Para un estudiante de música el abrir el tratado de Armonía de Schoenberg, el moderno tratado de Piston o clásicos como el Zamacois es encontrarse con una suma de emparches históricos y conceptuales para dirigir al alumno a fórmulas de composición musical que ya fueron exploradas de distintas maneras por los autores de obras en diferentes contextos culturales y ahí es donde fracasan los tratados de armonía (o mejor dicho algunas pretensiones conceptuales dada la imposibilidad de englobar criterios "universales") y por otro lado un mérito en estos libros lo vemos en acercar a los músicos a las "obras musicales" con un lenguaje de análisis  ya que este lenguaje puede argumentar desafíos personales hacia la música. 
 Pero los compositores no necesariamente conocían las reglas o leyes armónicas imperantes en su tiempo o sus lugares sino que se dejaban llevar por su "sentido de la intuición" y eventualmente acomodaban esa intuición a formas musicales con continuidad histórica consensuada en las modernas leyes del mercado o en las antiguas ideologías de los reyes o comunidades.
 De aquí viene la vitalidad rítmica y melódica de los pueblos nómadas, es que ellos no tuvieron ni tienen tiempo para especular acerca de la consecuencia de las pautas de su estética musical, ya que se focalizan en la propia naturaleza de sus pautas, lo que decanta de su presente.
 Y esta es una base conceptual o teórica que reapareció en artistas de freejazz como en su momento el Gato Barbieri junto a Don Cherry (entre otros tales como por supuesto John Coltrane y Mc Coy Tyner, Cecil Taylor o las experiencias sonoras de Steve Lacy, Mal Waldron, Pharaoh Sanders, Ornett Coleman y algunos otros notables artistas precursores como Miles Davis que navegaron por el mundo de sus "intuiciones profundas" antes que por caminos conocidos, muchos nacidos del medio de la televisión y el cine en blanco y negro en que la música (en vivo) tenía una gravitación que tal vez perdió con el tiempo o (mejor dicho) necesitó reinventarse en otros espacios. 

 Luego, cada hacedor desarrolló un "punto de perspectiva propio" en la expresión de su sonido pero esa ya es otra historia que relataremos en otros términos. 

 

 La idea de que el ser humano desarrolló la percepción "vertical" de los objetos sonoros ( los acordes ) luego de su desarrollo de los procesos "horizontales" ( melodías ) "superpuestos" ( contrapunto ), es algo que no está claro pero obedece a la pretensión de otorgar un "evolucionismo" histórico a la percepción humana, sin embargo en India aunque poco se desarrolló la armonía en los términos de las obras para piano u órgano tubular de Occidente (hasta la llegada de los ingleses y su "armonio" lo que produjo tal vez una estandarización de afinaciones que anteriormente obedecían a distintos criterios) sí se desplegó una enorme sutileza de fenómenos "armónicos", es decir que aquí tenemos otra línea evolutiva donde la idea de "armonía" fue sustituída por la de "armónicos" ( o viceversa, según cómo se lo mire ) y hoy se vive un muy interesante proceso de confluencia sonora y de lenguaje entre por ejemplo músicos flamencos y músicos indúes rememorando quizás antiguas rutas migratorias olvidadas en la historia pero recordadas en la memoria del sonido.

 

 

        Sobre el asunto del color del sonido podemos hallar un folclore extenso de compositores e intérpretes que hablaron de distintos modos acerca del tema. El color de un acorde o el color de un sonido, el color del timbre de un instrumento o el color de una relación interválica, el color de un ensamble o de una afinación. Así de extenso es el uso de la palabra que hacemos los músicos para describir distintas sensaciones y conceptos, incluso mismo instantes previos a ideas más concretas. Y esto sin tomar en cuenta a los psicólogos que nos dicen que hay personas que por alguna circunstancia particular perciben colores cuando escuchan sonidos y que son cosas con las cuales los músicos nos familiarizamos a través de compositores rusos como Scriabin y Rimski Korsakov.

         Pero la idea más interesante es quizás el relacionar esto con un principio de organización armónica o de otros parámetros como la textura o la relación de escalas mayores y menores, mismo la fragmentación y serialización de tetracordios para crear modos menos habituales y así partir de esta base como un principio de organización sonora hacia un proceso compositivo. Y este enfoque puede adquirir una riqueza impensada.

 

  M.J.