Música y geometría:

         "Euclides" (hace unos 2.500 años) describió las leyes de la geometría en base al concepto de que el "espacio" es un "absoluto", y esto incluía la premisa de que "el trayecto más corto entre dos puntos es una recta" entre otros supuestos. Einstein propone una intuición que siempre tuvo el ser humano y es que el espacio está implicado en el tiempo y que el fenómeno que observamos como "gravedad" no es una fuerza (como consideraba Newton al formular la ley de la gravedad) sino una cuarta dimensión geométrica que manifiesta la curva del "tiempo-espacio", es decir: tiempo y espacio como dos manifestaciones de un mismo fenómeno.

 De este modo si para un plano la unión más corta entre dos puntos es una recta, para una esfera lo es una curva,y de aquí nacen las nuevas descripciones de la física en lo que se dio en llamar "geometría multidimensional", al sumar cinco, seis y y más dimensiones al  "espacio-tiempo". En cuántica también se avanzó en un criterio de unificación al relacionar electricidad con magnetismo. Y en la música sucede que términos como "autosimilitud" provenientes de la "geometría fractal" son útiles para describir algunos procesos musicales en la construcción de, por ejemplo, patrones melódicos  que lo que los hace así es, justamente, su característica de "autosimilar".

 Entonces, si la geometría fractal es una geometría que describe "la cualidad de los cambios de las cosas", la propia música es ( desde el punto de vista geométrico ) "una forma particular de esa cualidad de los cambios".

 Sin embargo un músico contemporáneo ya no pretende que "ciertas pautas" del lenguaje musical (al estilo pitagórico) tengan validez absoluta o universal, mas bien desarrolla criterios de "contextualización" en función de sus intereses expresivos, y así es como se encuentra ante "un nuevo orden de complejidades".  

                                                                                                                                M.J.